¿Para qué demonios servía este "juguete"? Una masa gelatinosa de color verde, fría al tacto y maloliente, que se podía estirar casi hasta el infinito. Sin embargo, con ella nos pasábamos las horas jugando, cual pelotilla de moco entre los dedos (¿Por qué a los niños les gustan tanto las cosas escatológicas?). Yo creo que si alguien intentara vendernos algo así ahora, lo menos que se buscaba era una denuncia por tráfico de estupefacientes.










2 nostálgicos lo han recordado:
Debía ser más tóxico que un bidón de residuos nucleares, pero era una gozada dejarlo escurrir entre los dedos.
¿Probaron a meterlo alguna vez en el congelador?
Salu2,
David.
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