El capricho ideal para un niño pre-adolescente: un reloj que con 4 movimientos se convertía en robot. Lo malo es que semejante armatoste debía pesar una barbaridad en la muñeca de un niño, y además siempre acababa con alguna parte de su cuerpo desprendida del resto.
miércoles, 15 de octubre de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)











1 nostálgicos lo han recordado:
¡Cómo envidiaba a los que lo tenían!
Publicar un comentario en la entrada
Bienvenido a este rincón nostálgico.
Tu comentario será publicado en cuanto el administrador lo revise.
Gracias por colaborar con tus recuerdos.