jueves, 28 de julio de 2011

Toyland: Made in Spain

Cierto es que tengo el blog abandonado desde hace meses. Pero no así mi afición por todo lo que en él se refleja. Ahora que mi situación laboral ha cambiado (Bienvenido Mr. ERE) quizá encuentre algún que otro ratito para plasmar nuevos recuerdos aquí.

Hoy pretento mostrar la última adquisición que viene a engrosar la biblioteca nostálgica. Se trata del libro "Toyland. Made in Spain", de Guillem Medina y Núria Simón, publicado como no, por Astiberri.

Cito textualmente la contraportada: "Toyland Made in Spain es un homenaje a las muñecas españolas de los años 70 y 80, como la Nancy de Famosa, Luchy Mamá, Barriguitas, Hogarín o los juguetes de la Señorita Pepis. Los que fueron niños entonces no tenían Gameboys ni videojuegos no ordenador ni móviles, ni falta que les hacían: crecían rodeados de juguetes de gran calidad que les hacían felices. Este libro de Guillem Medina y Núria Simón no pretende ser, a lo largo de sus 240 páginas, un estudio exhaustivo de la muñeca española de los 70 y de los 80, sino un cariñoso recuerdo a algunas de esas muñecas que poblaron la infancia de muchos".


Las fotos que lo ilustran las hemos visto ya en innumerables ocasiones, pero no por ello nos aburrimos de volver a hacerlo. Es grato recordar una vez más a los entrañables Pin y Pon. O descubrir juguetes olvidados que alguna vez pasaron por nuestras manos como el Baberín, un muñeco diminuto que se había borrado de mi memoria hasta volver a verlo en las páginas del libro.

3 comentarios :

  1. Vaya, lo siento mucho. Confío en que la espera dure poco.
    Un saludo.

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  2. Ayer mismo vi este libro en el Ateneo y estuve a un paso de comprarlo, pero tendré que dejarlo para la próxima vez... o me habría quedado sin entradas para el Salón del Manga.

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  3. Los Pin y Pon, junto a las barriguitas originales (las regordetas), eran mis preferidos.

    De los Pin y Pon tenía casi todo lo que se podía tener. Lo iba comprando a base de ahorrar propinas y propinas. Me acuerdo cuando sacaron el perro de los Pin y Pon (era una goma de borrar diminuta, rosa y con forma de perro -con ojos pintados-), la tienda de campaña, el puesto de algodón de azúcar..., y un sinfín de cosas. Eran mi tesoro.

    Un día, con 10 años, después de jugar con todo eso montado en la terraza, salí a jugar a la calle. Cuando volví a casa y vi que no estaban le pregunté a mi madre que dónde estaban y ella me dijo que me los había guardado y que estaba castigada sin jugar con ellos durante una temporada por dejarlos sin recoger.

    Cada cierto tiempo le pedía que me los diera y mi madre me ponía excusas de lo más variopintas. Hasta que pasó el tiempo y empecé a salir más a la calle y a jugar menos en casa.

    Cuando cumplí los 16-17 años le pregunté a mi madre que me dijera por fin dónde demonios los había guardado porque me apetecía verlos de nuevo. Mi madre me confesó que me los había tirado el mismo día que me dijo que me los había guardado.
    En esos momentos rompí a llorar por dos motivos: por haberlos perdido para siempre y por el engaño de mi madre durante tantos años.

    Es una espina que se me ha quedado clavada :(

    Saludos.

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