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Aquella Maravillosa Infancia

El Blandi Blub

¿Para qué demonios servía este “juguete”? Una masa gelatinosa de color verde, fría al tacto y maloliente, que se podía estirar casi hasta el infinito. Sin embargo, con ella nos pasábamos las horas jugando, cual pelotilla de moco entre los dedos (¿Por qué a los niños les gustan tanto las cosas escatológicas?). Yo creo que si alguien intentara vendernos algo así ahora, lo menos que se buscaba era una denuncia por tráfico de estupefacientes.

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Comentarios (3)

Debía ser más tóxico que un bidón de residuos nucleares, pero era una gozada dejarlo escurrir entre los dedos.

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¿Probaron a meterlo alguna vez en el congelador?Salu2,David.

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Madre mía. Ya no me acordaba de este. ¡Pues anda que no habré pasado horas y horas jugando con él!.Y como dice Valentín VN tenía pinta de poder ser tóxico pero, por lo visto, ni los tóxicos de antes lo eran tanto como los de ahora.Saludos.

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