Pues para mí sí que fue importante. Recuerdo que en clase lo teníamos todos sobre el pupitre. ¡Imagínate lo que molaba que te dejasen tener un juguete siempre encima de la mesa! Era todo un tesoro. Y los que podían hacerlo en pocos segundos eran unos verdaderos héroes. A mí se me daban muy bien los que eran como un cilindro. No fallaba nunca.

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