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Aquella Maravillosa Infancia

Las chapas

jugando a las chapas en la calle

Las chapas nos dieron grandes momentos de diversión a los niños de los 80. Para hacernos con ellas rebuscábamos entre la porquería esparcida por el suelo en los bares que nuestros padres frecuentaban. Intentábamos buscar las más lisitas, de Mirinda o de Cinzano, que no tuvieran grandes señales de abolladura.

Una vez rescatadas de su final en la basura, las preparábamos para jugar al fútbol-chapas en el descampado del barrio, de esos que ya no quedan.Como balón, usábamos un garbanzo y los porteros, los hacíamos con los tapones de la Coca Cola de 2 litros. El campo se dibujaba a tiza sobre la acera, o se marcaba bordeando la arena. Los jugadores los sacábamos de los cromos repes de Este. Las normas eran muy similares a las del fútbol convencional, con sus córneres, libres indirectos y saques de banda.

También corrimos la Vuelta Ciclista a España. Comprábamos las pegatinas de los equipos en los quioscos de chuches, o diseñábamos nuestro propio maillot en una hoja de cuaderno con el nombre, el dorsal y los colores. También había otras pegatinas para chapas que regalaban con el detergente Lucil.

Pegatinas para las chapas

Por cierto, siempre teníamos una chapa favorita, que era la que mejor resbalaba o la que nos daba suerte. ¿Recuerdas la tuya?