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Blandi Blub

blandiblup

¿Para qué demonios servía este “juguete”? Sin embargo, era uno de los inventos más asquerosamente entrentenidos que ha ideado el ser humano. Se estiraba hasta el infinito, aunque era pringoso, maloliente, y con el tiempo iba quedándose duro, hasta convertirse en un bloque lleno de pelos y otras porquerías.

Sin embargo, con él nos pasábamos las horas jugando, cual pelotilla de moco entre los dedos, ¿Por qué a los niños les gustan tanto las cosas escatológicas?

Por cierto, el envase simulaba un cubo de basura, todo muy descriptivo en este juguete.

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