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Aquella Maravillosa Infancia

Cinexin

Cinexin

El cine en casa al alcance de un niño, con películas Super 8: un proyector de carácteristico color naranja y tamaño pequeño con el que los enanos podían ver las aventuras de los personajes de dibujos animados favoritos, muy fácil de usar: el “motor” que hacía avanzar la película era el propio usuario, que decidía si avanzaba, retrocedía, o dejaba inmóvil la imagen. De ahí el tremendo éxito del juguete, ya que su uso implicaba mucho más que apretar un botón: había que interactuar.

Las películas para el Cinexin eran unas simples bobinas. Al principio solo estaban disponibles en blanco y negro, dando el salto al color años después. Los personajes eran archiconocidos: la factoría Disney, Popeye, La Pantera Rosa, El gato Félix, El Pájaro Loco, Tom Y Jerry, etc. Y otro detalle especial: la caja era además un accesorio del juego, ya que el anverso se usaba como pantalla de proyección.

Años después llegó el Súper Cinexin y con él la renovación del juguete. Cambió su color a un bonito azul, y su nuevo diseño solucionó muchos problemas de diseño que tenía el anterior proyector. Las nuevas películas se encontraban en una carcasa de plástico, facilitando así su colocación y duración.

Con sólo dos películas de un minuto éramos capaces de pasarnos horas entretenidos: pa’lante, pa’tras, deprisa, despacio, aunque no veas como chupaba pilas el aparatito (y encima eran de las gordas). Quién sabe si alguno de los niños del Cinexin es ahora uno de los mejores directores de cine del mundo.

Primero fue el Cinexin y luego el Super Cinexin