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Chuches

Las veinticinco pesetas de paga había que administrarlas bien. Meditábamos a conciencia todo el día qué le pediríamos a la señora mayor que vivía en aquel paraíso inalcanzable de gominolas, regalices y piruletas y que nos veía más que nuestras abuelas.

Chucherías que comíamos en los 80

Aquí tienes una recopilación de las chucherías que endulzaron la infancia de los niños de los 80. Haz click en la imagen para rememorar esos momentos.

Los dulces de los años 70 y 80

Había chicles de muchas marcas: Dunkin, Bazoka (con su particular forma redonda y que estaban muy duros), Bang Bang, Boomer Cheiw, Niña… pero al final nos decantábamos por el Cosmos, el chicle negro que sabía a regaliz y te dejaba la lengua del mismo color.

Luego estaban los caramelos: los gajos de naranja o limón, los Sugus, que eran los caramelos masticables estrella, los palotes, los cuba-libres, los Chimos, los Pez con su característico envase… Calorías a raudales, aunque eso de niño nos la traía al fresco.

Muchos de nosotros todavía recordamos las pastillas blancas de leche de burra, que luego fueron sustituídas por unas pastillas de todos los sabores.

Y cómo olvidarse de las gominolas: los ositos de colores, las botellas de Coca-Cola, las moras rojas y negras, las serpientes de dos colores… Además no pirraban las barras de gelatina y, por supuesto, las nubes. ¿A qué probaste a quemarlas?

También teníamos las ruedas de regaliz rojo y negro, el Chupa-chups, y el Pita-gol, que era un caramelo aflautado, hueco, al que, antes de ser devorado, hacías silvar soplando.

No sigo porque se me está haciendo la boca agua.