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Aquella Maravillosa Infancia

Música

música infantil de los 80

¿Te acuerdas de la música de los años 80? La infancia de los niños la marcó sin duda un grupo: Parchís. Escuchábamos su música y veíamos sus películas. No tardó en salirles competencia: Regaliz, otro cuarteto con estilo y estética similar a los Parchís. Se dieron a conocer en Sabadabadá. A diferencia de los de las fichas de colores, sus canciones tenían influencias más roqueras.

Grupos musicales infantiles de los años 80

Aquí tienes un recopilatorio de los grupos infantiles que sonaban en los años 80. Haz click en la imagen para volver a disfrutar de su música y llénarte de nostalgia:

También teníamos que sudar de lo lindo girando el Súper disco chino filipino, aquel juguete que se puso de moda gracias a la promoción que Enrique y Ana le dieron con su canción. Era un dueto algo atípico: una niña de ocho años y un veinteañero. Pero arrasaron.

A otro que teníamos hasta en la sopa era a Torrebruno, el otro amigo de los niños de la EGB, quizá por el extraño acento que tanto nos gustaba imitar y porque al ser bajito le veíamos mucho más cercano, ¿Te acuerdas del “Tigres, tigres, leones, leones, todos quieren ser los campeones”?

Y luego estaba Teresa Rabal. Con ella la vida se convertía en un juego: De oca a oca; Veo, veo… Y en una clase de Gimnasia: «Me pongo de pie, me vuelvo a sentar…». Acabábamos con agujetas.

La música de nuestros padres

Nuestros gustos musicales se veían complementados con las discografías de nuestros padres. Ellos lograron que hoy nos sepamos de cabo a rabo esa eterna pregunta de José Luis Perales, ¿Y cómo es él?; Un sorbito de champán; de Juan Pardo, La Puerta de Alcalá de Ana Belén y Víctor Manuel; Vivir así es morir de amor, de Camilo Sesto; Soy un truhán, soy un señor, de Julio Iglesias; el eurovisivo Eres tú, de Mocedades; el Resistiré del Dúo Dinámico; el Torito guapo, del Fary… Y por supuesto, estas peleas interminables e inolvidables, que incluso escenificábamos, de los hermanos Pimpinela: «Por eso vete, olvida mi nombre, mi cara, mi casa… ¡y pega la vuelta!».